Intenciones


Hace poco menos de 500 años un grupo de personas “cansadas” de un gobierno a espaldas del pueblo, llevado desde las lejanas tierras de centro europea, se levantó y se bautizó con el nombre de COMUNEROS. Estaban liderados por el toledano Juan de Padilla, su mujer María de Pacheco fue muy importante en esta lucha. En aquella ocasión se perdió la batalla, murió mucha gente y dejó marca en la forma de ser de la gente, de los toledanos. Desde entonces nadie lucha, nadie habla, nadie protesta. “Al que saca la nariz le cortan la cabeza”.

Dejemos antiguos refranes a un lado; Hoy en día el tiempo ha dado la razón y de los Comuneros han surgido las Comunidades Autónomas, con gobiernos más ‘cercanos’ al pueblo. Pero nosotros, los ciudadanos ¿Vamos a seguir callados ante las injusticias?

Volvamos a hacer de Toledo la ciudad que fue antes de estos acontecimientos de hace 500 años. En esa época también se endureció la ley con los Judíos y los Musulmanes, la expulsión y la intolerancia. Años negros para Toledo que trajeron el principio de la decadencia de la ciudad y si os fijais, unos años despues lo sería también para todo el estado.
Toledo, por su encanto, siempre atrajo a grandes personalidades y artistas: Juanelo Turriano (Ingeniero), El Greco (Pintor), Garcilaso, Becquer, Cervantes (Escritores). Pero destacamos al astrónomo Abu Isaq Ibrahim, toledano de nacimiento (1029), conocido como Azarquiel por sus Zarcos (ojos azules). Azarquiel construye en Toledo unas clepsidras (relojes de agua) que permitia saber la hora en cualquier momento del día y de la noche así como saber el día lunar. Elabora sus Tablas Toledanas, en esta gloriosa época toledana se situó el meridiano de referencia europeo en Toledo. Todos estos genios en sus campos ensalzaron y dotaron de brillo a Toledo.
RE-construyamos una ciudad tolerante, próspera, abierta, emprendedora, una metropoli, un foco de cultura, un centro de miradas, una ciudad cosmopolita, avanzada a su tiempo y propulsora de la vanguardia. Todo esto lo fue en su tiempo Toledo, lamentablemente, aun hoy, quedan rincones viejos y olvidados, sucios y abandonados.

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