Las riquezas del paraíso inmobiliario del Casco Histórico de Toledo

Basta con darse un paseo por el Casco Histórico de la capital toledana para apreciar que sus habitantes viven en uno de los mejores momentos de la historia. En apenas 30 minutos de caminata se aprecia que las familias residentes en dicho centro urbano alcanzaron y alcanzan tantas riquezas que muchas, incluso, se han mudado extramuros para disfrutar de ellas al no necesitar, ni por asomo, echar de menos, sus posesiones intramuros.

Los toledanos (y propietarios de inmuebles en la ciudad Imperial, aunque no residan en ella) atesoran tal patrimonio que sorprende que no se haya estudiado antes este fenómeno. Sus habitantes, a través de la historia, han heredado  los legados del basto imperio español en el que no se ponía el sol. En el que el oro, la plata y piedras preciosas llegaban a raudales y del que Toledo era su capital.

Los berenjeneros (así se llamaba a los toledanos en la Edad Media, por lo aficionados que eran a estas y por las plantaciones que tenían en las vegas del río Tajo) se han ido traspasando de generación en generación las fortunas de uno de los mayores imperios de la historia, de tal manera que hoy, nadan en la abundancia.

El Producto Interior Bruto per Capita de Toledo (17.450 €) es bastante inferior a la media de España (22.685 €). De hecho, la provincia de Toledo ocupa la posición cuadragésimo tercera (43°) de las cincuenta y dos que existen en España. Esto no impide que sus residentes y propietarios acumulen apartamentos, pisos, viviendas, edificios y solares. En muchos casos por el simple hecho de tenerlos, sin ningún tipo de necesidad de ellos y sin sacar (o querer sacar) beneficio económico de ello. Lo que ya nos da una pista del nivel económico y el tren de vida que se lleva en la ciudad de Toledo.

Un estudio demuestra que de las 6500 viviendas que existen en el Casco Histórico, 1600 están deshabitadas (ver estudio). Y esto a pesar de que 2438 personas (74% jóvenes) buscan vivienda en Toledo. Otro estudio de la UCLM saca a la luz que el Casco Histórico es el primer barrio de demanda de vivienda ya que el 74% de las personas entre 35 y 44 tenían como primer destino este barrio toledano (ver estudio).

Estos datos de demanda sólo pueden demostrar que los propietarios de esos apartamentos, pisos, viviendas, edificios y solares, que acumulan vacíos los toledanos (hasta 1600 en total) tienen tan satisfechas sus espectativas económicas que, a pesar de haber demanda de vivienda por 2438 personas, no tienen la mínima intención de sacar dichos inmuebles al mercado.

Tanto es así que hay pisos cerrados, existen casas y solares abandonados, algunos desde hace décadas, incluso algunos rondan el siglo de abandono y que probablemente estén olvidados por sus acaudalados dueños. Saben que adaptándose al precio de mercado podrían venderse o alquilarse y darles así un uso (y rentabilidad) pero como hemos comentado, estos curiosos habitantes toledanos tienen tantísimos activos que ni se inmutan por acumular estos inmuebles a pesar de todos los gastos que les producen: IBI, mantenimiento, facturas de los bomberos cuando tienen que hacer alguna demolición controlada, caída de tejas, seguros, etc. Estos gastos son minucias para los ricos toledanos de abolengo. 

Los toledanos siguen atesorando su patrimonio vacío e inerte a pesar del peligro público que esto pueda implicar, de que sus casas sean nidos de palomas, ratas, gatos o cucarachas. A pesar de que la despoblación sea uno de los principales problemas del Casco Histórico y de que la disminución de habitantes implique la desaparición del comercio de primera necesidad y cercanía.

Hay tanto dinero en Toledo que sus habitantes no tienen ninguna intención de vender (o alquilar) y mantienen durante lustros precios desorbitados para sus inmuebles sabiendo que no lo valen ya que en décadas no se han vendido. Otros muchos ni si quiera salen al mercado. Si algo a la venta, en un tiempo razonable, no se ha vendido, es porque su precio está fuera de mercado. 

Estos toledanos sin necesidades económicas, no adaptan sus precios a la demanda, los mantienen a lo largo del tiempo a sabiendas de que nadie les va a pagar lo que están pidiendo. Pero a ellos no les importa, no les hace falta vender.

Es curioso que exista un problema grave de despoblación en el centro toledano, a pesar de ser uno de los lugares favoritos para vivir por los toledanos, habiendo viviendas vacías que sus propietarios se niegan a bajar de precio, aunque se encuentren en un lamentablemente estado de conservación, o incluso en estado de ruina.

Un problema complejo que ninguna corporación municipal ha conseguido paliar, ni si quiera con ayuda del Consorcio de la Ciudad de Toledo. Un problema de difícil solución que en este artículo estamos a punto desenmascarar por el viejo método de la reducción al absurdo: los habitantes de Toledo tienen tanto dinero que se ha convertido en el principal problema del Casco Histórico.

Toledanos, vendan, si no las necesitan, vendan sus posesiones, háganlo a precios razonables. Si no se vende, es porque están pidiendo demasiado, bajen el precio. Capitalicen sus propiedades. Si no quieren vender, alquilen, pero saquen al mercado sus viviendas y solares que claramente no necesitan ni están utilizando durante décadas.


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